Palpitando intrépidamente entre las tinieblas
Oí el canto de sirena, con tu melodiosa voz
Parecía una sonata de Mozart a la luz de las estrellas
Inspirado en Ana Frank como un diario yo te escribo
Con fortuna esta locura, fue encontrarte
Tan vibrante y radiante como ángel
Fue mirarte tan adentro de tu alma
Que con calma me sofoca
Me derrites con tu boca
Me delato con tu aroma
Fue al ver tu mirada trepidante
Que me cambio el semblante
Pues temblando eternamente
Tienes permeada mi alma tan campante
Que con rimas te describo
Y con aquel abrazo que nos dimos
Me di cuente del camino
Pues no hay sensación tan fuerte
Como inspiración divina
Que perdura en las alturas
Con la Diosa afrodita
Que empapa estos versos
Que están inmersos en el infinito universo
Trascendiendo las fronteras
Haciendo corto los trayectos
Que te llegan y te inyectan
Con flagrancia y con fervor
A vivir este momento
Porque no hay que ser discretos
Pues la muerte está presente
y no quiero morir sin tenerte
y en un segundo yo perderte
Y sin decirte las locuras que hay en mi mente
Que de repente me estremecen
Al pensar en el desdén de besos
Que quiero darte sin rodeo
En este diccionario de romeo
Solo palabras llegan
Para implementar mí juramento
Escrito en el pavimento
Con palabras consonantes
Que dicen con fervor
“El Edén está en yulieth, el vaivén está en sus besos”
Es mi sueño en este día, hacer apología
A la vibración cuántica de tu energía
Que atraviesa los kilómetros
Para abrigarme del frio intenso
Con tu cálida presencia
Y cuidarte día y noche
Con valentía y sin temor
En este preciso momento
Escribimos el destino, si así lo decidimos
Y nos apartamos de lo común
Para vivir lo extraordinario